Arnoldo Martínez Verdugo: ¡por la democracia y el socialismo!

por Juan Jacobo Schmitter Soto

 Acaba de fallecer don Arnoldo Martínez Verdugo, líder histórico del Partido Comunista Mexicano.

Arnoldo influyó de manera decisiva en mi manera de pensar en política, pues coincidió su liderazgo con mi ingreso al Partido Socialista Unificado de México; ya no me tocó entrar al PCM, pues en su amplitud de miras y generosidad de intenciones, Arnoldo fue un artífice de la unidad del PCM con fuerzas de izquierda menores, para dar a luz al PSUM. El comunismo seguía siendo importante, pero menos urgente que el socialismo y la unidad de izquierda.

Dicha fusión ocurrió en 1979. En 1982 Arnoldo fue candidato a la presidencia por el PSUM, logrando más de tres cuartos de millón de votos, en una época en que la aplanadora priísta era todavía más descarada que hoy en día, si cabe (aunque ahora que veo el dispendio de Abuxapqui, tal vez tenga que desdecirme: sigue sin haber equidad electoral – abordaré ese tema en otra ocasión).

Más adelante, Arnoldo sembró las semillas del polo democrático de izquierda que es todavía hoy, a pesar de los pesares, la Ciudad de México. Él impulsó el referéndum, extraoficial pero contundente, donde los chilangos votamos a favor del para la democracia en el Distrito Federal. Poco después vino la gloriosa victoria de Cuauhtémoc Cárdenas, primer Jefe de Gobierno.

Arnoldo vivió como militante y dirigente del PCM y el PSUM varios decenios, incluida casi toda la Guerra Fría. Algo de lo que más admiro en él es que, en un tiempo cuando ser comunista significaba automáticamente ser prosoviético (o prochino, en todo caso), él logró que el PCM mantuviera su independencia de Moscú. Yo diría, su honestidad.

¿Por qué hacer equivalente independencia y honestidad? En este caso, porque las líneas que Moscú tiraba a los partidos comunistas de otros países obligaban a métodos no sólo deshonestos, sino francamente execrables, en aras de un ideal que no se ponía a discusión. Un ejemplo de ello fue el asesinato de Trotsky, por órdenes rusas, pero manchando de sangre las manos de los dóciles comunistas mexicanos de antes de Arnoldo. Quien osaba cuestionar los dictados soviéticos era llamado “revisionista” y marginado tajantemente.

Arnoldo tuvo los pantalones para criticar las invasiones soviéticas de Checoeslovaquia y de Afganistán: el PCM fue el único partido comunista de Latinoamérica en adoptar esa digna posición, en decir con voz fuerte y clara que el comunismo no era compatible con el estalinismo, con la represión, con la antidemocracia.

Todavía hay comunistas despistados que endiosan no sólo a Marx y a Lenin (quienes no son dioses, sino filósofos valiosísimos, pero perfectibles – para eso hay que estudiar el marxismo, para perfeccionarlo), sino también a Stalin, y no me sorprendería que también a otros genocidas autodenominados “de izquierda”, como el camboyano de sangrienta memoria, Pol Pot.

En algún mitin de AMLO hubo un contingente de estos comunistas ultraortodoxos en un rincón del zócalo abarrotado: eran pocos, pero llevaban un enorme retrato de Stalin que los hacía muy visibles. Al tomar el micrófono, Carlos Monsiváis nos regaló uno de sus inolvidables disparos de ironía: “esos compañeros estalinistas se equivocaron de plaza y de siglo”.

En efecto, el comunismo estalinista, ese sistema que asesinó a millones de opositores sólo por pensar diferente, no tiene nada que ver con el socialismo por el cual luchamos muchos de los militantes de Morena. El socialismo que queremos debe ser democrático, genuinamente popular, autogestivo, ecológico, independiente. Tal vez algún día lleve a un comunismo humanista, es prematuro adivinarlo. Pero hoy queremos, como diría AMLO, un gobierno donde por el bien de todos, primero los pobres.

El lema del PSUM arnoldista era: por la democracia y el socialismo. Ambos. Luchar por un socialismo antidemocrático era tan incongruente como lo que luego haría el PRD: luchar por una democracia sin socialismo.

La izquierda que se respete a sí misma debe ser autocrítica. Es preciso deslindarse de los crímenes sangrientos cometidos so pretexto de la bandera del “socialismo”, y también es preciso revisar continuamente y con honestidad nuestras posiciones políticas, no para dar bandazos convenencieros como el PRD, sino para encontrar la mejor vía de alcanzar la transición del capitalismo prianista a un sistema donde el bienestar social sea más importante que las ganancias económicas.

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 475 seguidores

%d personas les gusta esto: